Hay cosas que nos toca vivir a todos, y por ello por más grave que sea la situación, carece de la importancia que se le daría a un hecho no muy común.
A veces nos preguntábamos si éramos un hecho común y corriente. Nos gustaba pensar que carecíamos de suficiente importancia, y que podíamos regalarnos un suspiro despectivo a nuestra persona. En sí resultaba hasta un alivio pensar que no eramos importantes para nadie, y de eso vivíamos felices.
Pensar que nuestra importancia se encontraba sólo a cierta hora de la tarde, bajo la sombra y luz que escapaba por entre las no muy densas ramas y hojas del árbol de la ventana. Pensar en otros tiempos en que morir sólo significaba un desliz en nuestros planes, un error viral que se resolvía analizándole a profundidad para dejar libres, circulantes, nuestras vías respiratorias.

Efectivo descongestionante
Ahora, como en el pasado, la falta de importancia no nos duele. Incluso es posible sentirnos engrandecidos con ella, como si muy en el fondo de verdad fuéramos importantes (cosa que no nos gusta por cierto). Y aunque fuimos maltratados por nosotros mismos... ¿Nos dejaríamos regresar si se presentara la oportunidad?
Si te has ido, #2, por algo será. Aquí ya no queda espacio para ti.
Departe del futuro #3. On Coming.
love hurts, but sometimes it's a good hurt and it feels like i'm alive.
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