Cuando terminó de vivir su vida, despertó para vivirla otra vez.
En esta ocasión salió cubierto de hormigas negras y el extraño jarabe de sus lágrimas. Ante el desierto de su lecho, comprendió que en esta su novena vida Natalia ya no seguía viviendo.
Ella se quedó en la octava, por pura terquedad: odiaba los números nones y amaba el ocho. Lo amaba tal vez incluso más que a Rodrigo.
Al levantarse, deambuló por novena vez los rincones vastos de los famosos reveses de la vida. La misma piel marchita de la juventud en sus manos; los ojos eternos que parecen mirar más allá de la sombra, y el corazón cansado de latir 3' 363' 840, 000 en vida (claro, multiplicado por nueve).
Pero ese Rodrigo ya no era Rodrigo... Porque sólo Rodrigo podía ser él mismo acompañado de Natalia. Ahora sólo quedaba Rigo, sin las demás letras.
Así que maldijo al ocho, al octavo, a los pulpos, a los múltiplos de tal número, a la 8th Avenue, al número atómico del oxígeno y a todo lo que se le ocurriera, pero no pudo maldecir el nombre de ella... Por tener sólo 7 letras.
Tako esta bien chido tu blog!! x3
ResponderBorrarJajajaja yo amo el tuyo D: deberia ponerle dibujos al mio pero soy bien w... u_u
ResponderBorrarfuck you, Natalia!
ResponderBorrarSi, maldita Natalia cabrona |:
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